Seis sardinas, una caña, y las brasas de una barca.
En Málaga se dice que las sardinas se comen en los meses sin erre. De mayo a agosto, la sardina está gorda, y el espeto está en su punto.
El espeto nació en las playas de El Palo hace más de un siglo: los pescadores ensartaban las sardinas en una caña, la clavaban en la arena junto a las brasas y las dejaban hacerse al calor, no a la llama. Nosotros seguimos haciéndolo igual, en una barca vieja llena de arena, con leña de olivo y sal gorda. Nada más.
El resto de la carta sale de la misma brasa y de la lonja de Marbella: lo que hay ese día, según llegue.
La barca, la caña y la brasa. Igual que en El Palo hace cien años.